LA HIPOCRESÍA

Las noticias vuelan. Pompeyo va de victoria en victoria, sabe ser clemente con los piratas que captura, dándoles tierras para que se conviertan en agricultores, y por todas partes los mensajeros cuentan que las ciudades le acogen triunfante.
Todos piensan que cada día que pasa logra una victoria y que será Rey de Roma en cuanto quiera.
Los senadores se han sometido, aunque se lamentan de los poderes que Gabinio y Manilio han concedido a Pompeyo, con sus leyes aprobadas por todos. Las lex Gabinia y la Lex Manilia. Concebidas para alejar a Cayo Julio y a Craso.
Craso está furioso, decidido a quebrar lo que quede de fuerza en el Senado.
Cayo Julio se acerca a Roma y visita a Craso en su villa donde lo encuentra rodeado de jóvenes nobles que le adeudan dinero, y sentado en la sombra ve a Catilina, el avaricioso y asesino en los tiempos de Sila.
Craso le propone a Cayo reducir al Senado, matar a los dos Cónsules y a los senadores hostiles, y hacerlo antes del 1º de marzo del año 65. Antes de que regrese Pompeyo.
Llega el 1º de Marzo y el Senado está reforzado de guardias porque alguien ha hablado. Permanece callado cuando los senadores denuncian el complot de Craso y están exigiendo una investigación.
El TRIBUNO DE LA PLEBE se levanta, un hombre de Craso, y les recuerda que él tiene el poder de prohibir cualquier acción del Senado.
No habrá investigación. (Recuerda todo esto a cosas similares de actualidad en España?).
Craso y Catilina pese a sus amenazas, no pueden vencer tampoco.
Ese mismo día CAYO se acerca al Comitium y habla a la plebe. (Como se ve, en Roma la plebe no daba golpe y se pasaba el día en el Foro o en el Circo).
Les promete fiestas, monumentos y combates de gladiadores, y distribuye dinero entre la gente. Tiene 35 años. Yo también y voy a tratar de ser elegido EDIL CURUL.
La multitud grita en las gradas del Circo Máximo, pues, a cargo de Cayo, organizo una fiestas que duran quince días y quince noches, con combates, carreras de carros, cacerías, bailes, cantos y todo tipo de espectáculos.
Desfilan los elefantes, salen los leones y la gente queda satisfecha de estas fiestas en honor de Cibeles.
He ordenado que las corazas sean de plata y las armas las más brillantes de Roma : corazas, escudos, cascos, tridentes y espadas, rodilleras de cuero, etc.
Todo lo paga Craso para que Cayo sea popular.
Hay trescientas veinte parejas de gladiadores, cosa que jamás se había visto en el Circo.
Vuelvo a verme con Tertula, la esposa de Craso, que sigue siendo ávida, lasciva, infiel y desvergonzada. Los esclavos encienden las antorchas y el agua del estanque se convierte en oro.
Estoy con ella porque necesito que me ayude a ser uno de los ocho pretores que van a elegir para el año 64. Si salgo elegido Pretor seré uno de los encargados de impartir justicia, y al terminar el mandato de un año de duración,podría ser designado Tribuno Militar.
Cicerón acaba de ser elegido Cónsul para un año, y Catilina conspira a la vista de todos, reune a su alrededor a todos los corruptos, a los nobles aruinados , a todos los que pueden beneficiarse de un golpe de Estado.
Salustio me informa de que los de Catilina proyectan asesinar al Cónsul Cicerón, instigar una guerra en Etruria y apoderarse del Poder asesinando a todos los que se les opongan.
Cayo me cuenta que Sempronia, la que recita poemas griegos y sabe hacer de su cuerpo una lira, que ha hecho pasar por su cama a todo poderoso y no poderoso de Roma, ha revelado al Senado la trama del complot de Catilina.
La República está muerta.
El Senado ya no es sino una asamblea amenazada por las conspiraciones de aventureros como Catilina, o por la espada de un general como Pompeyo.
Para Cayo Julio la muerte de la República no debe de ser el fin de Roma, sino el principio una nueva época gloriosa.
Haciendo caso a Catón, votan la muerte de los cómplices de Catilina, ya prisioneros en el Tullianum, prisión cavada bajo el Capitolio.
Se trata de un calabozo subterráneo al que se accede por estrechas escaleras. Es profundo, sin aberturas, rodeado por los cuatro lados de gruesos muros y cubierto por una bóveda de piedras talladas y selladas. Es un lugar sucio, oscuro y que hiede espantosamente.
Allí cumplen su función los verdugos, estrangulando a sus víctimas con las manos desnudas.
Trebonius