Era republicana
La era republicana en Roma comprende 480 años de historia contados desde la expulsión de Tarquino el Soberbio en el 509 a. C. hasta la coronación de Octavio Augusto en el 31 a. C. -
Nótese que este período representa el 40% de toda la historia de Roma. Episodios que hoy son muy populares ocurrieron durante ese período, como las tres Guerras Púnicas (contra Cartago y su gran general Aníbal), la muerte del sabio griego Arquímedes durante la reconquista de Siracusa, la famosa rebelión de esclavos lidereados por Espartaco, el contacto de Roma con el mundo helénico y los pintorescos episodios protagonizados por Cleopatra y Julio César.
En un incicio, el Senado estaba compuesto exclusivamente por patricios, los plebeyos no tenian ningun acceso al poder político. La ley estaba codificada en libros sagrados que un cierto consejo de sacerdotes llamados "pontífices" consultaba en el momento de tomar alguna decisión judicial.
En el 483 a. C. los plebeyos se organizaron en asambleas llamadas "tribunas" que cada año elegían a sus lideres llamados "tribunos" y elaboraban leyes llamadas "plebiscitos". Estas leyes solo eran válidas entre los propios plebeyos y los tribunos seguían sin tener ningún impacto en el gobierno real de la ciudad, pero gozaban empero de absoluta autoridad y respeto entre sus compañeros de clase.
El primer logro significativo de los plebeyos fue la "Ley de las XII tablas", o lo que hoy pudiéramos considerar como la primera constitución de Roma. Tomó dos años redactar estas leyes por parte de una comisión nombrada al efecto y una vez terminadas, las tablas fueron expuestas al público para que todos los cuidadanos de Roma pudieran leerlas. Esto ocurrió en 450 a. C. aproximadamente.
Las conquistas políticas de los plebeyos se fueron sucediendo una tras otra a lo largo de 200 años de lucha cívica. Ya para el 287 a. C. los plebeyos estaban completamente reivindicados hasta el punto de que podían formar parte del Senado y llegar a ocupar el puesto de Consul.
Al tiempo que se consolidaba la sociedad romana, se orquestaba también un desenfrenado proceso de expansión territorial.
Para el 275 a. C. los romanos dominaban toda la península Itálica. Para el 31 a. C., fecha que normalmente se acuñan como el fin de la República, su territorio comprendía toda Europa continental, Grecia, la costa mediterranea del Medio Oriente (incluida Judea) y gran parte de la costa norte de Africa (incluido Egipto). De hecho, los romanos llamaban al Mediterraneo, "Mare Nostrum".
A diferencias de otros grandes conquistadores de la antiguedad, los romanos no estaban tan interesados en someter, como en anexar. Los pueblos coquistados pasaban a ser provincias de Roma. En lugar de tributos anuales, se les exigía la aportación de hombres para el ejercito.
Muchas de las nuevas tierras eran entregadas a familias romanas pobres, lo cual ayudaba a disipar las tensiones internas entre patricios y plebeyos, al mismo tiempo que estimulaba a los pobres a ingresar en el ejercito como un medio para obtener riqueza. La conquista también proveia los esclavos que Roma necesitaba en cantidades crecientes para sus grandes programas de desarrollo.
La figura de Julio César merece una mención especial. Julio César es sin dudas el ícono de Roma, tal vez porque en él se sintetizan todas las potencialidades de su época. Nacido en el seno de una rancia familia patricia que empero no poseía demasiada fortuna, Cayo Julio César se propuso desde muy joven alcanzar la gloria y el poder, para lo cual comenzó por enrolarse en el ejército.